Detén el tiempo y ten lo suyo
no dejes escapar la fría luz que nos resigna
humilla sus frases largas en latón
intenta que todo sea intentarlo
ser uno más uno en la tormenta, dos
en la resaca primera y sobria del disparo final.
Detén el espacio, ignora los trenes, y despacio
desnuda tus labios frente a la cosa esa rara
que puse en el salón aquel día gris
en el que soñé que vinieras conmigo
para mantenernos despiertos un siglo
mientras el mundo comía pipas sin sal
en un banco al sol de los mercados.
Detén esta ruleta y desnuda tu alma
flota tus manos con mis encías
resbala tu pecho sobre mi espalda
y creemos el fuego en el que queramos
depositar los edificios, las asignaciones y los designios
quebrados. Sube conmigo arriba. Baja contigo.