Escribiré este poema hasta que mande ese mensaje
o lo acabaré porque ya nunca volveré a escribirle más.
No seré vengativo, ni rencoroso, ni diré ninguna cosa
de la que más tarde en cinco minutos pueda arrepentirme.
No tatuaré hate encima de ningún tatuaje, ni le contaré a nadie
lo que no le contaste a alguien, oiré música pop mientras me quemo
pondré algún vídeo porno o un partido de la nba, terminaré
mis artículos, acabaré con tus pronombres mientras supuro
entre mi aburrimiento y mi niñez prolongada en el espacio
desconocido de mis propias lagunas lunar. Volveré a repasar mi agenda
a ver quién está conectado en el facebook, a comerme todos
y cada uno de los pistachos que fueron plantados, como yo,en Valdemoro
en la carretera de Andalucía en un kilometro arrancado de las distancias.
Intentaré prolongar este poema con datos tontos o inexactos
construiré otra oportunidad con la aluminosis de mi esperanza
miraré que ponen en el foro, que hacen en la tele, que escribo
en la pantalla. Quizá intente pensar en un libro o en la razón
que se me escapa y por la que me esquivas desde hace días o años.
Pondré vista previa. Está bonita. Repito desconocida. Suena The National.
La luz azul del móvil revolcado en el sofá no se enciende. Me apaga.
Nada en el gmail, nada en lo de Zuckenberger ese, me entra pena
y pienso que quizá no cumpla ninguna de las promesas del primer verso.
Cumpliré solo, con tilde o sin tilde, otra vez más días de mi estupida coartada.